17 abril, 2026

 Notas sobre las elecciones 2026 (ii)

Los que no votaron

En todas las elecciones que hemos tenido existe una diferencia entre el padrón electoral y el número efectivo de votantes. Esta diferencia obedece a varios motivos:

(i)             fallecimientos luego del cierre del padrón,

(ii)            inasistencias al acto de votación por diversos motivos (enfermedad, viaje, etc),

(iii)           mesas no instaladas por ausencia de miembros de mesa, porque no llegaron los materiales, etc.,

(iv)           personas que desisten de votar porque cuando llegan a su mesa ésta no está abierta y no pueden o no desean esperar a que se abra.

Lo complicado es que no tenemos forma de saber cómo se distribuyen las ausencias entre estas categorías. Lo que sí sabemos es lo siguiente:

 

1980

1985

1990

1995

2000

2001

2006

2011

2016

2021

2026

Total

6,470,947 

8,341,734 

10,013,225 

12,280,538 

14,567,468 

14,906,233 

16,494,906 

19,949,915 

22,901,954 

25,287,954 

27,325,432 

Votantes

5,307,465 

7,557,182 

7,866,858 

9,069,644 

12,064,428 

12,264,349 

14,632,003 

16,699,734 

18,734,130 

17,713,716 

20,235,114

Ausentismo

18.0%

9.4%

21.4%

26.1%

17.2%

17.7%

11.3%

16.3%

18.2%

30.0%

25.9%

Nota: valores correspondientes a las primeras vueltas de cada elección. El dato de votantes y ausentismo para 2026 es una estimación propia a partir de la información observada para el 93,3% de las actas (procesadas).

No es mucho lo que se puede decir con estos números pues, claramente, lo observable es 2026 es mejor que lo observado en 2021 y se encuentra entre los valores observados en todos los años, aunque próximo al extremo superior. 

Se necesita hacer un análisis fino acerca de la distribución de dicho ausentismo para determinar si hay patrones específicos que apliquen a una elección en particular o a segmentos específicos de la población. Asimismo, creo que lo que venimos observando en las últimas elecciones también se vincula a la “oferta”: para qué ir a votar si no hay por quién. El completamente entendible desencantamiento con la política puede jugar un rol importante en esto, así como algo que nos cuesta aceptar: un país en el que el grueso de la población adulta asistió a la escuela en un período en el que ésta se encontraba en ruinas no es una población que suela operar en los distintos ámbitos de su vida como un reloj suizo. Muchas veces resulta más parsimonioso atribuir a la incompetencia lo que algunas personas quieren atribuir a una conspiración.

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